"La primera ley de la historia es no atreverse a mentir, la segunda, no temer decir la verdad" Su Santidad Leon XIII

lunes, 6 de febrero de 2012

La Verdad por sobre el poder


“Parodiando a monseñor Franceschi, que decía que la peor Cámara era preferible a la mejor camarilla, resulta que hemos llegado a un punto en que tenemos la peor Cámara junto con la peor camarilla, ¡Maldito sea el Mal Menor y el que lo inventó! Jamás votaré más por el Mal Menor, y no votaré más si no es por un Bien Total”.

“En cuanto a mí, no sólo descreo ya en esta farsa sino que estimo ilícito coinquinar con ella; de donde hasta el fin de mi vida votaré -porque hay multa- con un sobre vacío. Y si todos los nacionalistas hicieran lo mismo…

Ya indiqué al comienzo el error del Nacionalismo: es poner los ojos en el poder a corto plazo en vez de ponerlos en la Verdad a largo alcance. Creer que el fin último de la Política sea alcanzar o arrebatar el Poder es un error y una estupidez: es el error de Maquiavelo y la estupidez de los políticos baratos y pueriles que nos están moliendo y perdiendo. No se le puede pedir a un político, pongamos Marcelo Sánchez Sorondo, que aspire al Sufrimiento y a la Derrota (es decir al Martirio); eso es propio del hombre religioso, no del hombre ético; y un buen político es un hombre ético; no se les debe pedir a los nacionalistas que no aspiren a la Victoria; pero es menester pedirles que no pongan su Victoria en la consecución del Poder -por ejemplo, una embajada- sino en la difusión triunfante de sus ideas -suponiendo que las tengan- .O sea, que puedan [decir] como dijo el héroe nacionalista que antes nombré, a sus asesinos: “Yo sé por qué muero; y ustedes no saben por qué me matan”, y pu­diera haber añadido: “¡Pero muero para que lo sepan!”.

Castellani, L., Esencia del Liberalismo, Dictio, Bs. As., 1976, pp. 148, 150-151.

Visto en: Argentinidad.org

El brigante: Comprender o morir

El brigante: Comprender o morir: la ley natural. Est

Nueva constitución de Hungría reconoce sus raíces cristianas, es pro-vida y pro-familia


(AA) El gobierno húngaro ha renovado su vieja Constitución vigente desde 1949. El ejecutivo de Viktor Orban, con el voto de dos tercios del Parlamento de Budapest, sacó adelante un texto que ha sacado de sus casillas no sólo a la izquierda, sino a los progres de toda Europa, pero que según las encuestas apoya una gran mayoría de la población.

El texto legal no deja resquicio alguno al aborto, al disponer que “La vida del feto deberá ser protegida desde el momento de la concepción”. La nueva constitución considera a la familia como «la garantía de la supervivencia de la nación» y entiende al matrimonio como siempre ha sido entendido: «una comunidad de vida basada en la decisión voluntaria de un hombre y una mujer». La palabra “género” no es mencionada, sino que simplemente se habla de sexo.

Viktor Orban, Primer Ministro de Hungria

La nueva Constitución arranca con el siguiente texto:

Dios salve a Hungría.
Nosotros, el pueblo de Hungría, conscientes de nuestra responsabilidad, decimos lo siguiente a todos los húngaros, en este principio de milenio:

- Estamos orgullosos de que nuestro rey Esteban, santo patrón de Hungría durante mil años, haya fundado sobre buenos cimientos nuestra patria, incorporándola a la Europa cristiana.
- Estamos orgullosos de nuestros antepasados, que perseveraron en ella y lucharon por la libertad y la independencia de nuestra patria.
- Estamos orgullosos de los grandes logros espirituales del pueblo húngaro.
- Estamos orgullosos de que nuestro pueblo haya defendido Europa durante mil años, y que sus valores comunes se hayan enriquecido con sus talentos y sus esfuerzos.
- Reconocemos el papel del cristianismo en la pervivencia de la nación.

Además, el himno empezará con la frase “¡Oh, mi Dios, que Hungría Te bendiga con abundancia y buen humor!”.

La nueva constitución ha sido aprobada por 262 votos a favor, 44 en contra -principalmente diputados del partido de extrema derecha Movimiento por una Hungría Mejor (Jobbik)- y una abstención, mientras que los dos principales partidos de la oposición, el Partido Socialista Húngaro (MSZP) y los verdes de La Política puede ser Diferente (LMP), han preferido ausentarse de la votación como forma de protesta.

El líder socialista húngaro Attila Mesterházy, ha protestado por encomendar la nación "a Dios, a la Corona de Hungría, al orgullo patrio, a la cristiandad y a la familia tradicional".

Hungría ocupa actualmente la Presidencia semestral de la Unión Europea (UE) y es uno de los países ex comunistas que ingresaron a la UE en la polémica macroampliación de 2004. Por ello, la nueva constitución de Hungría tiene una gran resonancia simbólica. El preámbulo de la nueva constitución húngara contrasta con una UE que ha hecho del laicismo su nueva religión.

«No tenemos miedo a las críticas, vengan de la Europa del Oeste o de más allá», ha dicho el «premier» húngaro.

Los promotores de la homosexualidad están furiosos, pues según la nueva constitución Hungría se obligará a «proteger la institución del matrimonio como una comunidad de vida basada en la decisión voluntaria de un hombre y una mujer», y considera a la familia como «la garantía de la supervivencia de la nación».

Además a esto se le une que prohíbe las discriminaciones «por nacimiento, raza, color, sexo, discapacidad, idioma, opiniones políticas o de otro tipo, origen nacional o social, religión o propiedad de activos». Tampoco han gustado a los lobbys anticatólicos que la mención sea al hecho biológico —el sexo— y no a la «identidad de género».

«La vida del feto deberá ser protegida desde el momento de la concepción». Parece que los húngaros no quieren dejar muchos resquicios y que cuando se quieren hacer las cosas bien se hacen.

En conclusión: respeto a la vida, defensa a la familia basada en la unión entre un hombre y una mujer, prohibición de discriminaciones, nada de ideología de género y un himno que comienza con la frase “¡Oh, mi Dios, que Hungría Te bendiga con abundancia y buen humor!”.

Después de la constitución, campaña provida

Tras la aprobación de la nueva constitución de Hungría, se están dando los pasos necesarios para cambiar la mentalidad y las leyes del país.

La nueva constitución abre la puerta para que se inicien los trámites para derogar o limitar la ley de aborto vigente. Pero sin esperar a ello, el gobierno de Viktor Orban, ha lanzado una campaña institucional para reducir el número de abortos. Contando con fondos de la Unión Europea –lo cual ha escandalizado a Bruselas-  se hará una campaña institucional con anuncios que muestran a un feto y dice:

“Entiendo que no estés preparado para tenerme, pero podrías darme en adopción, ¡DÉJAME VIVIR!”

Visto en: Argentinos Alerta 

domingo, 5 de febrero de 2012

Los gays en una Misa!

Ernesto Palacio analiza la realidad argentina


Ernesto Palacio en su extraordinario libro “La historia falsificada” nos dice que la historia “debe rehacerse continuamente, en la medida que lo requieran las necesidades actuales de la comunidad” ya que “ella no es un simple relato de hechos (…), sino (…), una conciencia, en la cual la función de la memoria consiste en retener lo que nos es útil

Palacio, lejos de caer en el relativismo histórico por considerar que cada época tiene una “verdad histórica” aclara que “sí las interpretaciones varían con las épocas y los autores, ello no implica generalmente un proceso de destrucción paulatina y fatal de las viejas verdades, sino la exhibición de aspectos inéditos o mal apreciados y, en definitiva, un aumento de la experiencia común


El siguiente es un texto muy actual y del que podemos extraer una gran enseñanza.

Vivimos en una trágica encrucijada de la Historia, en que domina la preocupación angustiosa por los destinos colectivos, y hay una conciencia despierta sobre los peligros que nos acechan y sobre la necesidad de elegir entre los caminos oscuros que se abren a nuestro paso. Sabemos que no es indiferente éste o aquél; que hay que elegir bien, porque en ello puede irnos la vida; que no debemos abandonarnos al optimismo providencialista, arrorró con que nuestros mentores halagaron nuestros oídos- hasta adormecerlos y que hizo las veces de ideal nacional hasta los comienzos de la guerra europea. Nadie cree ya entre nosotros en el progreso indefinido hacia la democracia perfecta; ni en la retórica de tierra de promisión, fundada en la extensión de nuestro territorio y en el número de nuestras vacas; ni en- el mito de la prosperidad creciente con que nuestros políticos pretendieron cohonestar su imprevisión y su pereza. Hemos sufrido en carne propia los rigores de la crisis y nuestra dependencia de la política y la economía mundial; hay hambre en nuestros campos porque sus productos se malvenden; el optimismo ha quedado relegado a tópico de oratoria oficialista, y nuestra confianza en el porvenir ha cedido ante el pánico y ha sido sustituida por un sentimiento de indefensión y la convicción consiguiente de que no debemos "esperar" sino "hacer" nuestro destino.

La primera parte ya la vivimos pues “nadie cree ya entre nosotros” que la bonanza económica durará para siempre, aunque los “mentores halagaron nuestros oídos hasta adormecerlos y que hizo (y hace) las veces de ideal nacional”, y todo esto lo sufrimos porque nuestros políticos con su falso optimismo quisieron “cohonestar su imprevisión y su pereza”, resguardándose muy bien detrás de la bonanza económica. Es evidente que hoy “el optimismo ha quedado relegado a tópico de oratoria oficialista” pues la realidad de la calle dice otra cosa.

La segunda parte todavía no la experimentamos, pero estamos pronto a ello, pues no hay hambre en nuestros campos, pero si hay malestar en nuestras ciudades.

¿Cuál es la solución que propone Palacio?

Hacer nuestro destino. Fácil es decirlo; pero, ¿estamos preparados para ello? Obrar sí, pero, ¿en qué sentido? Una nación obra válidamente en el sentido que la determina su propia índole, prescrita en su historia. Para hacer, hay que ser.

De esta manera, el problema de lo que hacemos esta condicionado por el problema de lo que somos, y para Palacio, en ese momento histórico (y hoy también) no sabemos lo que somos, pues para saber lo que somos necesitamos una historia, que es la que nos lo comunica. No sabemos lo que somos “porque se nos ha confundido deliberadamente sobre nuestros orígenes y no sabemos ahora de donde venimos.” Para Ernesto Palacio debemos contemplar “la situación del conjunto de las naciones, mirar hacia afuera, no hacia adentro”. Pero ninguno de nuestros políticos piensa siquiera de esta manera y nos transforma en una república semi colonial (basta ver lo que hacen las mineras en nuestro país para darse cuenta de esto)

Así, estamos huérfanos, huérfanos por no haber reconocido a nuestros padres (causa de que nuestros padres relegaron de los suyos) por eso “a semejanza de los liberales de España, nosotros quisimos ser también cualquier cosa menos españoles” y buscamos nuestros orígenes en el mito de la Revolución Francesa.La paternidad revolucionaria, está si era nuestra razón de ser, nuestro título a la admiración del mundo, nuestro galardón, la cifra de nuestra esperanza.

Pero “la adopción de este mito arbitrario envenenó toda nuestra vida colectiva. Porque declararnos hijos de la Revolución, tanto daba como declararnos hijos del Caos, ya que sus principios implican la negación de todas las condiciones de la convivencia social. Ellos nos obligaban a despojarnos, en nombre del Progreso, de nuestra religión heredada; en nombre de la Civilización, de nuestra predisposición atávica por la aventura; en nombre de la Prosperidad, de nuestro idealismo caballeresco; en nombre de la Igualdad, del culto por los héroes; en nombre de la Libertad, de la sumisión a la autoridad legítima. Todas las virtudes sociales en que habría podido fundarse la grandeza nacional fueron hostilizadas y befadas con el fin de imponernos un igualitarismo de hormiguero laborioso y laico, donde la única aventura legítima consistiría en enriquecerse, el único culto honrado sería el del becerro de oro y los únicos héroes los fundadores de escuelas destinadas a perpetuar esa abyección. Renunciamos así a la Historia para resignarnos a la prosperidad material de la factoría, cuya vida se cuenta por la periodicidad de sus balances. Y en esta empresa bastarda a que nos condenaba la generación organizadora ni siquiera conseguimos el objetivo que nos proponíamos, ya que la riqueza material no la obtiene una nación con los mismos procedimientos de una casa de comercio, sino por añadidura, cuando se propone una finalidad trascendente a la riqueza misma.Para ser ricos —escribe Maeztu- hay que tener conciencia de un ideal y de una misión. Esaú vendió por un plato de lentejas su derecho de primogenitura, y ésta es una de las parábolas de más extensa aplicación que se han escrito. ¿Cuántas veces no habrán hecho otro tanto los politicastros de la América hispánica y los de la misma España? ¿No hemos visto a los hijos de las mejores familias disputarse las representaciones de las firmas extranjeras, sin dárseles una higa de que estaban enajenando la economía nacional, al poner en manos extrañas lo que debiera hacerse por las propias?...”

De esta manera, el mito que adoptamos no fue fructífero sino totalmente disolvente, porque la Revolución nunca lleva al orden, presupuesto necesario para una convivencia pacífica. Pero lo peor de todo fue que reemplazamos las “virtudes sociales” heredadas y que tan grande habían hecho a España y a América (por más que les pese a los progre y a los liberales de antaño) y las reemplazamos por ideas abstractas sin contenido que lo único que buscaban era resguardar una nueva realidad: la obtención, mantenimiento y acrecentamiento de la riqueza material, ¡que ni siquiera obtuvimos! Porque “la riqueza material no la obtiene una nación con los mismos procedimientos de una casa de comercio, sino por añadidura, cuando se propone una finalidad trascendente a la riqueza misma.¿Tenemos esta “finalidad trascendente” como objetivo primordial?

Por último, Palacio se pregunta “¿Dónde esta el camino de la salvación?” y se contesta diciendo que “solo una revisión de nuestra historia nos pondrá en condiciones de proclamar abiertamente ante el mundo nuestro ser y nuestro ideal

El problema planteado por Palacio es en otro momento histórico, evidentemente, que lo lleva a decir que esta revisión que el demanda, y que de hecho se esta realizando, “tenderá naturalmente a restablecer el vínculo natural con la tradición hispana”, cosa que hoy no solo no se da sino que el rechazo es manifiesto.

¿Esta revisión a la que estamos frente logrará el cometido que propone Palacio? ¿Desdeñando de nuestros orígenes hispanos lograremos saber cuál es nuestra “finalidad trascendente”? La respuesta es fácil y de sentido común: ninguna revisión que niegue la realidad puede dar buenos frutos. Por eso debemos volver a revisar la historia con humildad y reconocer las bondades del orden hispano, aceptarlo y si es necesario, superarlo, pues negando la realidad no hacemos más que destruirnos.


viernes, 3 de febrero de 2012

¿Qué concepción del hombre y la cultura tenemos los argentinos?


Vicente Sierra en el apartado sobre la Reforma constitucional de 1949 decía lo siguiente:

“Fuera del hombre la cultura no tiene significado; su fin es asegurarle una vida realmente humana, de manera que para que una cultura perdure es necesario que sepa para que concepción del hombre y de la vida existe.”

Ahora bien, ¿qué concepción del hombre y de la vida tenemos los argentinos y el mundo hoy?

Para contestar veamos las políticas que supuestamente tienen la intención de beneficiar al hombre y nos daremos cuenta de lo que piensa la cultura del hombre. Así, en el momento actual la existencia humana depende pura y exclusivamente de la consideración de los hombres en vida.: un ser humano es ser humano cuando otro ser humano “quiere” que lo sea, sino es un conjunto de células sin vida que puede eliminarse. Vasta con escuchar a uno de los filósofos aplaudidos por la modernidad para entender esto:

"los humanos recién nacidos no son ni personas ni cuasi-personas, y su destrucción en modo alguno es algo intrínsecamente malo" [1]

Una declaración extrema de egoísmo espurio que gobierna todos los actos del gobierno argentino y me atrevería a decir, del mundo entero. La política llevada a cabo para la despenalización del aborto y la aceptación de la eutanasia es la clave para entender el concepto del hombre que tenemos como nación y como cultura. El Estado quiere controlar la vida y la muerte de los hombres: comenzó sacándole el manejo de los nacimientos, matrimonio y defunciones a la Iglesia (Institución que nunca atentó contra la vida humana desde la concepción, que intentó sostener la sacralizad del matrimonio prohibiendo su ruptura, y que condenó firmemente el suicidio bajo cualquier circunstancia). Luego propuso políticas para restringirlos: métodos de esterilización, educación sexual, divorcio y, como si fuera poco, matrimonio entre personas del mismo sexo. Por fin, fue logrando lo que le interesaba: la destrucción del hombre viejo y la creación de uno nuevo: destrucción de la vida desde la concepción con el aborto; la destrucción de la célula primigenia de toda sociedad, el matrimonio entre personas de distinto sexo reemplazándola por una unión perversa entre hombres que definen la sexualidad a su antojo y hasta la unión entre seres humanos y animales; la legalización del suicidio asistido para culminar la vida sin más; y por último, lo que le interesa verdaderamente, el manejo de la patria potestad, que todavía no lo sufrimos pero esta al caer. Y así, levantándose sobre todos los hombres este Estado omnipotente habla de esta manera de sí mismo:

Yo soy el Estado Total, soy quien defino quien nace y quien muere, defino como nace, como se relacionan los hombres y como mueren, defino porque nacen, porque se relacionan y porque se mueren. Yo soy el Estado Total, el que controla cada estadio de la vida humana. Soy amo y señor en la Tierra y como no lo soy fuera de ella, defino que todo lo que es extra terrestre no existe. De esta manera, tengo la potestad de definir que existe y que no, de acuerdo a la posibilidad de control que tengo sobre ellos. A los hombres los puedo controlar, entonces existen. A la Divinidad y su Religión no puedo controlarla, entonces no existe. En fin, soy el Príncipe de este Mundo”.

El hombre no puede interponerse en la creación, sí puede hacerlo en la destrucción. No puede evitar la vida pues es creación, sí puede intentar evitar la muerte pues es destrucción. Siguiendo este razonamiento tan simple y primario vemos que el aborto es destrucción porque impide la vida y la eutanasia también lo es porque termina con ella. Los adelantos médicos son creación porque ayudan a perpetuar la vida y el nacimiento de un niño es creación, porque es vida. Del matrimonio de personas del mismo sexo hay destrucción, porque de esa unión no surge la vida, sino que es un impedimento para la ella. Los métodos anticonceptivos son destrucción porque impiden la vida. ¿No queda claro que  nuestra cultura es una Cultura de la Destrucción, una Cultura de la Muerte y, lo peor de todo, que nos creemos creadores? En definitiva, quienes creen que nuestra cultura es una Cultura de la Creación tienen la inteligencia destruida pues no pueden pensar y lo que hacen es “querer” que así sea.

[1] Michael Tooley: Abortion and Infanticide. Clarendon, Oxford University Press, Oxford, 1983, pp.411-412.

martes, 31 de enero de 2012

¿Por qué quieren reformar la constitución?

Algunas observaciones desde lo práctico-político

Primero: quienes quieren la reforma piensan que no puede haber otro presidente que pueda “profundizar el modelo” de lo que se desprende que el lugar del presidente dentro de este esquema constitucional y republicano actual no se ajusta a sus funciones ejecutivas solamente. ¿Cómo puede ser que el “modelo” no funcione sin Cristina? O porque la presidente tiene el carisma necesario para sostener la legitimidad que da el voto popular (de lo que surge que no seguirían al “modelo” sino al carisma del gobernante, nada raro en nuestras tierras. De esta manera, el modelo no es popular sino que lo popular es quien ejecuta ese modelo), o porque el grupo que la sostiene no cree que haya otro ejecutor que pueda realizar la obra planeada.

Segundo: como decía en el punto primero, no piensan que pueda haber alguien que perpetúe el “modelo” pues el “modelo” es la persona de la presidente. Cambiar al titular del Ejecutivo sería cambiar el “modelo”. ¿Qué problemas traería esto? Tal vez, quienes impulsan esta reforma, sepan que quien la reemplace, siempre dentro de su grupo, creará su propio “modelo” y la permanencia del grupo estará en duda (¡pues los conoce desde dentro!). Este grupo impulsor no hace otra cosa que perpetuarse en los cuadros medios de la gestión (tal como enseñó el General en sus Tres Revoluciones), lugar primordial para seguir con el “verdadero modelo”. Subir a alguien de los cuadros intermedios sería poner en la cúspide del poder a alguien que conoce muy bien los tejes y manejes de la secta gobernante. Cristina esta totalmente sometida y es totalmente funcional a los designios del grupo, que corresponden a los designios de los grupos extranacionales.

Tercero: la perpetuación en el poder que estaba dada por Néstor – Cristina se rompió cuando Néstor desapareció de la escena política y ahora, para que esta familia siga gobernando, al mejor estilo monárquico, es necesaria una modificación de la Constitución.



Algunas observaciones desde lo institucional

Cuarto: no podrán argumentar que la modificación constitucional es por otra cosa diferente a la reelección pues han demostrado violentar la constitución sin problemas y si quisieran hacerle alguna nueva violencia, ¿por qué no hacerla sin modificarla, como han venido haciendo hasta ahora? La reelección y los llamados “nuevos derechos” son lo único que demanda una reforma constitucional para no caer en la dictadura que tanto desprecian y rechazan.

Quinto: querrán incorporar los “nuevos derechos”, como ser el aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo, la eutanasia y si nos dormimos, tal vez, nos encajen la pedofilia, la zoofilia, el derecho a los animales y nos sacarán la patria potestad de nuestros hijos para pervertirlos intelectual y sentimentalmente.

Sexto: seguramente toquen lo relacionado con el sostenimiento económico de la Iglesia Católica, otro pedido de las “minorías” y que tan bien caerá en la opinión pública, incluso católica (o mejor dicho caótica). No se hasta donde no será una Gracia de Dios para su grey que empiecen a tener escasez material y por fin tengan que arrodillarse al Señor de los Cielos a implorar.

Algunas observaciones desde lo moral-esencial

No dudemos que esta reforma tocará de lleno a la familia tradicional, pues así lo demandan los poderes extranacionales y nuestro gobierno está, por lo menos en lo que tiene que ver con la modificación del tejido social, de lleno sometido a ellos.

¿Podrá ser una oportunidad para la familia tradicional? Como dice Vicente Sierra comentando la reforma de la Constitución de 1949, lo que corresponde en la hora actual es volver hacia atrás. Pero, los constituyentes ¿harán lo que corresponde? ¿Han demostrado hacerlo? No, y no lo harán porque su objetivo final es el dinero que reciben de aquellos que sí les interesa la destrucción del “hombre viejo”, como lo llaman imitando la cita del evangelista, y la construcción del “hombre nuevo”, que todo tiene de “nuevo” pero nada de “hombre”.

miércoles, 25 de enero de 2012

La “doctrina peronista” y su función sobre el Pueblo

Siguiendo con los comentarios a la obra de Vicente Sierra, Historia de las Ideas Políticas en la Argentina.

El movimiento que encabeza el general Perón es de origen popular, profundamente democrático, pero la masa –como ha dicho Pío XII- ‘es enemiga capital de la verdadera democracia y de su ideal de libertad y de igualdad’. No hay que confundir la unidad que forja un pueblo con su expresión política como masas. La gran cuestión que la “doctrina  peronista" habrá de resolver es la de dar a la soberanía una singular conciencia de sus deberes, responsabilidades y solidaridad hasta forjar en el pueblo la conciencia de que las desigualdades individuales se engranan en la unidad jerárquica y que las instituciones sociales dan vida a los principios políticos, pero que existe una absoluta imposibilidad de forjar principios políticos validos si se carece de un concepto sobre el hombre. [Nadie lo ha logrado hasta ahora. Habría que estudiar profundamente porque, si en los principios estaba estipulado este programa, el peronismo no solo no pudo sino que terminó haciendo todo lo contrario: no ha logrado que el pueblo tenga conciencia de sus deberes, responsabilidades y solidaridad. El verdadero peronismo será entonces el movimiento que logré esto pues es la consecuencia lógica de sus principios, independientemente de las circunstancias (pues como bien dice Sierra, lo que esta en juego es el concepto del hombre y no las políticas económicas o sociales). No es el peronismo llamado de izquierda el que da respuesta al vacío de identidad que tiene este pueblo sino el peronismo que se desarrolló hasta 1949 (y que fue el continuismo del nacionalismo de los generales del movimiento de 1943) y que, por falta de dinero, dejó de creer en sus principios como solución y se volcó a la solución terrenal y foránea. El peronismo de izquierda es hipócrita porque sabe que los principios del movimiento son totalmente contrarios a ellos pero la estructura es funcional a sus objetivos, la necesitan. Quieren imponernos una doctrina que nada tiene que ver con nuestras tradiciones por ser extranjerizante aunque se presente autóctona] He aquí el nudo de la cuestión política. Los intereses materiales juegan en la primera etapa, pero deben ser substituidos por los verdaderos principios políticos, los verdaderos principios religiosos, los verdaderos principios sociales. Perón lo ha comprendido al afirmar que el mundo del futuro será de aquellos que realicen las virtudes que Dios enseñó a los hombres [¿Es una observación inteligente y profunda? ¿No nos enseñan las Sagradas Escrituras que vamos en picada hacia el Fin de los Tiempos, hacia el gobierno del Príncipe de este Mundo? No. El futuro terrenal no será de aquellos que realicen las virtudes que Dios enseñó; el futuro post terrenal será de ellos]. Porque toda verdad política o social es, al final de cuentas, una verdad teológica [siguiendo la tradición del gran Donoso Cortes], desde que tiene que basarse en una verdad sobre el hombre, y sin dios no hay concepción de la persona humana que tenga sentido. Sin Dios, el hombre es un ente biológico, económico, político, lo que cada pensador crea más cómodo a fin de someterlo a sus directivas [¡Esto hacen los Arquitectos de la Cultura de la Muerte!]; con Dios, el hombre es, ante todo, persona. Una autentica democracia no es realizable cuando se crea al hombre dominado por la herencia, o por la economía, o por la psiquis, o por la geografía, o por las fuerzas telúricas o por cualquiera  de los tantos descubrimientos con quien la ciencia racionalista a procurado demostrar que el hombre es incapaz de la libertad; una autentica democracia es posible cuando se cree, con el cristianismo, que el hombre está dotado de libre albedrío y que cada uno es dueño de sus actos y responsable de ellos [sobre todo lo último que hoy hemos perdido pues el concepto de libertad propuesto por la modernidad nada tiene que ver con el verdadero concepto de libertad cristiana]. La doctrina de Perón abre, por consiguiente el camino a una auténtica democracia, que tiene que ser la entendida como tendencia social, o sea, como dice Marcel Demongeot, ‘el celo de dar a las clases trabajadoras, hoy más que nunca oprimidas en el mundo moderno, condiciones humanas de vida, requeridas no solo por caridad sino ante todo por la justicia’, cuya forma política, tarde temprano, habrá de ser entendida en el sentido Aristotélico y de Santo Tomás, o sea, la del número templado por la virtud, no por la riqueza.

viernes, 20 de enero de 2012

La Revolución de 1943 y alguna corporación que salve a la Patria

Sigo con mis humildes observaciones y lo que considero enseñanzas para nuestro futuro como Patria. Los textos siguen siendo de Vicente Sierra.

"La revolución no podía ser, por consiguiente, ni obra de los políticos -comprometidos con el capitalismo internacional- ni de una Universidad anquilosada, cuyo ‘reformismo’ olía a naftalina, y fue así como estuvieron contra ella políticos y universitarios. Sólo el clero o el ejército podían ser la fuente de la revolución, y como el clero no tiene armas ni vocación guerrera, la tarea correspondió a quien la realizó. Lo mismo que en 1930. Los ejércitos permanentes son los que evitan que el mundo caiga en la barbarie, pues la verdad de hoy, vista por Donoso Cortés a mediados del siglo pasado, es que se va a la civilización por las armas y a la barbarie por las ideas por lo menos, en nuestros días a la barbarie marxista."

[Hablando desde hoy: no tenemos nada. No tenemos políticos y nunca los tuvimos. No tenemos universitarios. No tenemos clero y no tenemos ejército. No tenemos nada. En 1943 el clero acompañó al ejército en contra de los políticos capitalistas y los universitarios progresistas. Como dijo Hernández Arregui el ejército en su contacto con la pauperización social se sensibilizó y nació en él una intención social que no tenía. Puede que Arregui tenga razón, pues muchos conscriptos que ingresaron al ejército provenían de las clases bajas e ingresaban a la institución para buscar un futuro. Hoy el clero es progresista y el ejército defiende el capitalismo. Si bien a las Fuerzas Armadas ingresan personas de las clases más bajas, la educación progresista y extranjerizante que reciben cierra toda posibilidad de sensibilización humana y social.

Así, no hay en nuestro país una corporación que pueda recuperar las tradiciones (la única que queda tal vez sea el Sindicalismo Peronista, pero no lo sé). Lo único que hay son familias tradicionales que guardan cierto respeto por nuestras tradiciones que, frente a los embates políticos contra ellas (aborto, eutanasia, matrimonio igualitario, educación sexual, etc.), se están uniendo para defenderse. Tal vez esto derive en la formación de una aristocracia dirigente, solo Dios sabe. Lo único que podemos ver es que la situación actual es muchísimo más crítica que la de la década del 40.

Por último, una observación a la frase de Donoso Cortes. Ya no sucede lo profetizado increíblemente por él. Hoy en día los ejércitos defienden la barbarie instaurada por las ideas y la civilización se atrinchera en unas pocas familias que no sé hasta cuando podrán aguantar al mundo contra ellas.]

jueves, 19 de enero de 2012

El Nacionalismo de la década del 30 y el Nacionalismo hoy

En su ensayo sobre la “Historia de las ideas políticas en Argentina”, Vicente Sierra expresa en su capítulo VII, Desde los gobiernos de la oligarquía hasta el triunfo de la democracia social como surge el movimiento nacionalista que llevó al general Juan Domingo Perón. Cito algunos párrafos y algunas enseñanzas para el futuro.

“Nace entonces el movimiento nacionalista y no se desarrolla el socialismo ni el comunismo porque ninguno de ellos está en condiciones de comprender lo que comprenden algunos pensadores jóvenes que surgen del nacionalismo, o sea, que el problema a resolver no es una cuestión de sistema económico o de formas de gobierno, sino de sentido de la vida. Es el nacionalismo quien comprende que la fuente de los males consiste en una deformación tal de lo que debe entenderse por naturaleza humana, que lo esencial es comenzar por restablecer la verdad objetiva. Con lo cual, la cuestión se trueca en un problema de orden religioso, puesto que al serlo de orden moral no tiene soluciones si se prescinde de la posición del ser en el cosmos.”

[Esto solo pudo darse ya que la Iglesia Católica enseñó sin vacilar las Verdades inmutables a los jóvenes. Este nacionalismo fue posible en nuestro país porque las enseñanzas de la Iglesia a las familias y a los jóvenes se dieron en silencio y sin contaminación. Fue ese sustrato doctrinal el que dio la posibilidad a esa generación de “comprender” que “el problema a resolver no es una cuestión de sistema económico o de formas de gobierno, sino de sentido de la vida”. Y no solo lo comprendieron sino que buscaron la solución donde debían buscarla: en los tesoros eternos de la Iglesia Católica.

Hoy en día estamos frente al mismo problema. Ni el comunismo ni el socialismo entienden cuál es el principal problema y se quedan en las cuestiones económicas o sociales o en los asuntos de gobierno. ¿Y el nacionalismo? El nacionalismo quiere repetir la experiencia de la década del 30 pero no se da cuenta que el sustrato familiar y juvenil al que apunta nada tiene que ver con el de la década del 30, trabajado desde finales del siglo XIX por una Iglesia que no defeccionaba. Por eso el nacionalismo debe preguntarse si ese paso previo que necesita para triunfar sobre la sociedad se dio o se esta dando, pues sino toda su prédica caerá en “saco roto” y quedará encapsulado entre quienes todavía siguen la tradición católica. No digo que no deben luchar en las calles. De hecho hay que hacerlo siempre, pero debe saber que la solución al triunfo verdadero (pues puede haber un triunfo sobre la masa que nace de la desilusión de los regímenes que imperan, pero ese triunfo es fugaz y puede tentar a los integrantes del Nacionalismo a creer que ha llegado el momento cuando en realidad solo tienen el gobierno y no el poder ni las conciencias) vendrá cuando la doctrina inmutable de Cristo bañe a la sociedad toda, porque es esta doctrina la que sosiega las conciencias, presupuesto necesario para gobernar para el bien común.

Por otro lado, Sierra dice que “lo esencial es comenzar por restablecer la verdad objetiva”. ¿Quiénes deben realizar esta obra de unificación? He aquí la que vio que sino se restablecía la verdad objetiva ningún triunfo sería duradero. Hoy estamos nuevamente viviendo sobre bases endebles por ser relativas. En la década del 30 la oligarquía dirigente estaba alejada de la verdad objetiva pero las familias fueron acercadas a ella por la Iglesia Católica. La gran diferencia entre la década del 30 y hoy es que en aquellos años las familias que conformaban la sociedad argentina eran, en su mayoría, católicas de veras y hoy ya no lo son. Y peor aún, la Iglesia era firme en sus enseñanzas y hoy ya no, no dudaba y hoy sí.  Por eso el gran problema de la Patria en general y del Nacionalismo, en particular, es que necesita para su triunfo que se restablezca la “verdad objetiva” pero no solo entre la clase dirigente, como en la década del 30, sino en toda la sociedad laica y, lo más difícil, religiosa.

La única institución que porta la Verdad Objetiva es la Iglesia Católica y si esta ya no la enseña en su totalidad, ningún triunfo será seguro y duradero. El Nacionalismo debe trabajar por extirpar al Modernismo que esta dentro de la Iglesia Católica pues solo así logrará la restauración de la verdad objetiva y el sustrato social necesario para el triunfo político. Los enemigos de la Patria se dieron cuenta de esto y atacaron la esencia misma: la Religión. Por eso Antonio Gramsci llamó a la izquierda a imitar al modernismo para destruir a la Iglesia, pues vio en él la mejor arma: la ambigüedad.]

“Mas, paralelo a este nacionalismo y, a veces, confundiéndose con él, se desarrolla un movimiento de masas jóvenes que, por las circunstancias internacionales, unido a la conciencia de que es necesaria una transformación integral del estado, cae, por imitación, en formas extremistas de tendencia totalitaria, lo que detiene el desarrollo del nacionalismo como fuerza política, puesto que el totalitarismo constituye un sistema fundamentalmente extraño a la moral histórica, católica e hispana de nuestro pueblo. [Muchas veces el Nacionalismo cae en estos totalitarismos porque no los mueve el amor a la Patria sino los aplausos del triunfo y peor aún, otros se entregan a estas tendencias canalizando una personalidad violenta y cruel, valores que nada tienen que ver con nuestra tradición hispana y católica] Por otra parte, el elemento pensante del movimiento no ha logrado elaborar una posición totalmente concreta, porque su misión no pudo ser, en esa primera etapa, sino esencialmente crítica. Es tal la deformación mental en que el liberalismo ha forjado al hombre argentino que, antes y sobre todo, como labor previa, fue necesario desbrozar la maleza para forjar una nueva conciencia de lo nacional. Y es esa labor, paciente y silenciosa, ignoradas por la gran prensa, despreciada por los intelectuales consagrados en las academias, en la universidad y en los altos cenáculos literarios, la que logra, a pesar de toda, abrir brechas tan profundas en las fortificaciones del régimen vigente que no es extraño, sino para los incapaces de comprender el proceso de la historia, todo lo que ocurre en la Argentina, después de 1943. Es el nacionalismo quien plantea en el país que el móvil esencial del movimiento obrero es una cuestión de dignidad tanto, como una cuestión de interés. El gran problema es salvar los escollos sin los riesgos que los mismos involucran, pues el liberalismo ha forjado un espíritu de hostilidad al trabajo, en virtud del cual, el atender los intereses de los trabajadores mediante un mejoramiento de la vida material agudiza el mal. Lo que no es una cuestión estrictamente moral, que quiere decir que, la meta a alcanzar, no puede ser otra que la que permita conservar y restituir al trabajador el placer del trabajo.”

“Es el nacionalismo el que advierte que en las luchas políticas argentinas hay una lucha social y, a veces, una lucha religiosa, que si bien la depauperación de las masas señala que se trata de una cuestión vinculada a la economía, lo cual, al final de cuentas puede ser salvado por el liberalismo en un momento de inteligencia, la cuestión de fondo es de orden ético. Entra en juego algo que el socialismo ni el comunismo advierten, y es que se trata, también, de un problema de dignidad humana. Cuando, después de la revolución de 1943, el general Perón entra a actuar, lo comprende perfectamente. Es el viejo problema argentino, el que, quiso resolver Rosas y no pudo o no supo hacerlo, que consiste en la urgencia de elevar a la plebe, elevar a la masa para que sea pueblo.”

[Un punto para resaltar: la masa debe ser guiada y elevada pues sola es como un rebaño sin pastor. Para eso esta la Vanguardia, que desde su poder de mando busca dignificarla con las medidas políticas, sociales y económicas que toma. Este grupo dirigente puede ser movido por el patriotismo o por el interés personal.]

Es un problema de transformar en emergidos a los sumergidos, lo cual no es simple tarea de la economía, ni puede ser resultado exclusivo de un sistema económico, sino en cuanto el mismo responda a determinada orientación de tipo moral. Porque la economía por si misma no tenderá, bajo cualquier régimen, a otra cosa que a la riqueza, con prescindencia de los hombres. Por eso el socialismo, que abre brecha en el país en cuanto plantea el problema del proletariado, no atrae a las masas, porque su posición materialista no ofrece soluciones ni surge del análisis del trabajo nacional sino del estudie del nacimiento de la gran industria inglesa, fenómeno local, que engañó a Marx en cuanto a la posibilidad de que tuviera un sentido universal. El extremismo de la lucha de clases, manejado posteriormente -cuando el socialismo argentino lo dejó de lado- por el comunismo, sólo prende en europeos con no mucha residencia en el país y en intelectuales jóvenes, de pocas lecturas, aunque valientes para negar todas las ideas y filosofías que no conocen directamente en sus fuentes. Por eso también, cuando Perón se pone al frente de las masas argentinas, estas intuyen más que comprenden que están en juego sus intereses de clase, pero que éstas no son sólo materiales, aunque lo material tenga, que predominar, necesariamente, en la primera etapa de la obra que la revolución de 1943 va a emprender para destruir el equívoco liberal y, a la par, aventar del todo a los extremismos de izquierda o de derecha que, por ser movimientos de imitación, nada tienen que ver con la verdad de las cuestiones que plantea el ser mismo de la Nación.”

domingo, 15 de enero de 2012

¿Quién dijo estas frases tan contrapuestas?

Dos frases de Perón muy contrapuestas. Aunque la primera es de dudosa procedencia pues Silvano Santander, quien la cita, era opositor al gobierno de Perón y formaba parte de la comisión investigadora para las actividades nazis en la Argentina, tuvo que exiliarse a Montevideo desde donde comenzó su prédica contra el régimen y a favor de la “democracia”. Muchos datos a tener en cuenta para dudar de las investigaciones de este personaje. Por un lado, seguramente recibió ayuda de Estados Unidos para estas investigaciones que luego se transformaron en campaña política opositora. Por otro lado, es significativo el lugar del exilio: Montevideo. Recordemos que todos los masones y liberales antirrosistas se exiliaron en Montevideo o Chile, pues desde allí recibían ayuda del extranjero. Por último, estos mismos argentinos antirrosistas que conspiraban contra el régimen nunca tuvieron problemas en mentir si era necesario. También podría ser el caso de Silvano Santander. No lo sabemos, pero podemos dudarlo.

Por otro lado, también hay que tener en cuenta que Perón no se caracterizo por su coherencia doctrinal ni tampoco por sostener a raja tabla sus convicciones. Como buen político moderno si el auditorio quería escuchar esto o aquello, él no tenía problema en decírselo. Igualmente estas conclusiones son a partir del estudio de Perón desde 1943 hasta 1973 y puede pecar de a-histórico al no considerar que el estadista puede haber cambiado: era de sostener sus convicciones y luego no. Pero ya en el gobierno de la Revolución demostró sus dotes de oportunista. Tampoco podemos ser determinantes en este punto.

Sea como fuere, estas frases son para pensar

Según el informe Meynen, ministro consejero de la embajada alemana en la Argentina hacia 1943, María Eva Duarte le habría mostrado una carta del Coronel Perón donde decía:

“Los trabajadores argentinos murieron como animales de rebaño y como tales morirán. Para gobernarlos basta darle comida, trabajo y leyes para rebaño, que los mantengan en brete.”

Santander, Silvano: Técnica de una traición. Juan Domingo Perón y Eva Duarte agentes del nazismo en la Argentina. Buenos Aires, Edición Argentina, 1955, p. 56.

Vicente Sierra termina el capítulo XI de su Historia de las Ideas Políticas en la Argentina con una cita del Coronel Juan Domingo Perón. Leámosla.

“La riqueza espiritual que, con la cruz y la espada, España nos legó -esta cruz y esta espada tan vilipendiadas por nuestros enemigos y tan encarnecida por los que con su falsa advocación medraron- fue marchitándose hasta convertirse en informe montón irreconocible hecho presa después del fuego de los odios y de las envidias que habían concitado con su legendario esplendor, Pero antes de convertirse definitivamente en cenizas, las pavesas del incendio aún nos bastarán para que en nuestras manos, se convierta en antorchas que, remozando el "alma mater" de la universidad argentina, traspase las fronteras, despierte la vacilante fe de los tibios y semidormidos pueblos que aún creen más en las taumaturgias del oro que en los veneros que encierran el espíritu y la voluntad de trabajar y ennoblecerse y tenga aún fuerzas suficientes para llegar al corazón de Castilla y decir con acento criollo y fe cristiana: ‘¡España, Madre Nuestra, Hija eterna de la inmortal Roma, heredera dilecta de Atenas la grácil y de Esparta la fuerte, somos tus Hijos del claro nombre; somos argentinos, de la tierra con tintineos de plata, que poseemos tu corazón de oro! ¡Cómo bien nacidos hijos salidos de su seno te veneramos, te recordamos y vives con nosotros! Precisamente porque somos hijos tuyos, sabemos que nosotros somos nosotros. Por esto, sobre lo mucho que tú nos legaste, hemos puesto nuestra voluntad de seguir hacia arriba hasta escalar nuevas cumbres y conquistar nuevos laureles que se sumen a los ya eternos que supimos conseguir. Por esto abrimos de nuevo las viejas arcas que guardan los restos de la cultura que esparciste por el mundo a la sombra de banderas flameantes defendidas por espadas invencibles. Tus filósofos, poetas y artistas, y tus juristas, místicos y teólogos, cuando vieron que las antorchas de la revolución espiritual y el vaho del materialismo hacían peligrar el tesoro secular que acumulaste, decidieron ponerlo a buen recaudo, que evitara su profanación.

Pasaron los siglos del olvido y las horas de ingratitud, Nosotros, los argentinos, tus hijos predilectos, hemos labrado en el frontispicio de nuestras universidades una leyenda de imperial resonancia, una leyenda de filial gratitud y de solar hogareño, una leyenda que dice: ‘¡NO SE PONDRA JAMAS EL SOL DE NUESTRA CULTURA HISPANICA!."

Arquitectos de la Cultura de la Muerte III

Estos son los filósofos contemporáneos, los constructores de la Cultura de la Muerte:



"los humanos recién nacidos no son ni personas ni cuasi-personas, y su destrucción en modo alguno es algo intrínsecamente malo"

Michael Tooley: Abortion and Infanticide. Clarendon, Oxford University Press, Oxford, 1983, pp.411-412.

jueves, 12 de enero de 2012

De Vacaciones

Estimados lectores, en breve volveré con toda la energía! Saludos y buenas vacaciones para todos!

jueves, 29 de diciembre de 2011

Arquitectos de la Cultura de la Muerte - Parte II

En los siguientes textos de Francis Galton verán como el racismo del régimen nazi fue un invento inglés y que las políticas de control de la natalidad propiciadas por las Naciones Unidas con la complacencia de todos los gobiernos del globo, también. Pero no solo es una interpretación propia leyendo a este Sir inglés, sino que el mismo Galton lo deja en claro cuando habla de la aplicación política de sus “investigaciones científicas”. Por favor no dejen de leer este texto.



Francis Galton nació el 16 de febrero de 1822, casi el mismo día que su primo Charles Darwin, trece años mayor. Aunque no es tan conocido como su primo, su influencia no ha sido menos sustancial. Para el profesor de Ciencia y Teología en la Franciscan University de Steubenville (Ohio, EEUU), Benjamin D. Wiker si bien su nombre pudo haber caído en el olvido, “no lo han hecho sus contribuciones a la Cultura de la Muerte, porque Galton fue el responsable, en buena medida, de la aplicación de los argumentos evolutivos de Darwin con respecto a la selección natural a la procreación mejorada de los seres humanos” [1]. Galton denomino “eugenesia” a esta nueva ciencia de la procreación humana. Al acuñar el término buscaba:

“[…] una palabra breve que expresase la ciencia de la mejora de la raza, lo cual en modo alguno se reduce a lo relativo del apareamiento realizado de forma racional, sino que, especialmente en el caso del hombre, toma en consideración todas las influencias que tienden, en cualquier grado, por muy remoto que sea, a dar a las mejores razas o sangres más oportunidades de prevalecer sobre las menos aptas” [2]

En su obra, Herencia y eugenesia, da la clave de todas sus investigaciones en este ámbito:

Pretendo demostrar en este libro que las capacidades naturales del hombre se derivan de su herencia, del mismo modo y bajo las mismas limitaciones que la forma y los rasgos físicos de todo el mundo orgánico. En consecuencia, de la misma manera que es fácil […] producir a través de una cuidadosa selección una línea permanente de perros o caballos dotados de una peculiar capacidad para correr o para hacer cualquier otra cosa, sería bastante factible producir una raza de hombres altamente dotados a través de matrimonios concertados de forma racional a lo largo de varias generaciones consecutivas[3]

Galton se enoja frente a la igualdad de la naturaleza humana:

“[…] me solivianta eso que se dice sin pensar, sea de forma expresa o implícita, y especialmente en los cuentos que se escriben para enseñar a los niños a ser buenos, de que los niños nacen prácticamente iguales unos a otros y que los únicos factores que influyen en las diferencias entre un muchacho y otro, y entre un hombre y otro, son la constancia en el trabajo y el esfuerzo personal por las virtudes. Me opongo sin paliativos a tales pretensiones de igualdad natural[4]

Queda claro que para Galton todos los logros intelectuales y morales vienen de la herencia.

El profesor Benjamin D. Wiker dice:

Para Galton, las “leyes de la herencia” se aplican “tanto a las facultades mentales de los individuos como a las corporales”, y por lo tanto ambas pueden ser mejoradas mediante apareamientos racionales. Sin embargo, este “enorme […] poder […] conferido a cada generación sobre la misma naturaleza de sus descendientes”, lamentablemente, no ha sido nunca utilizado. A pesar incluso de que Darwin llamó la atención del público sobre los cambios beneficiosos que podrían derivarse de los adecuados cruces de plantas y animales, “hay que reconocer que el gran problema del mejoramiento futuro de la raza humana es que actualmente esa cuestión apenas se propone más allá de los ambientes académicos”. Seguidamente Galton añadía:

“Sin embargo, hoy en día el pensamiento y la acción se mueven rápidamente, y no es en modo alguno imposible que una generación que ha presenciado la exclusión de la raza china de los privilegios tradicionales de los pobladores de dos continentes y la deportación de la población hebrea de una gran porción de un tercero pueda vivir para ver otros actos análogos, realizados bajo una repentina presión socializante”

En palabras proféticas de Galton, “puede ser que las cuestiones que van a ser consideradas [en Herencia y eugenesia] adquieran inesperadamente importancia al caer dentro de la esfera de la política práctica”. [5]

Siguiendo su línea de control de la procreación humana nos dice Galton que “se actuase en profundidad sobre la capacidad natural media de una raza” a través de la regulación de la procreación. Mi argumentación mostrará que la política más sabia es aquella que tenga como resultado retrasar la edad media del matrimonio entre los débiles y adelantarlo entre las clases más vigorosas [6]

Traducido: los de alta cuna deberán procrear más y los de baja cuna, menos o nada.

Lo increíble de este autor es que fue el Arquitecto de la Cultura de la Muerte más conciente de su obra.

La “mejora de los dones naturales de las generaciones futuras de la raza humana se encuentra en buena parte si bien indirectamente, bajo nuestro control”. Los “procesos de evolución” si se desarrollan sin control, son ambiguos “porque algunos empujan hacia lo malo y otros hacia lo bueno. Lo que a nosotros corresponde es estar al acecho de las oportunidades de intervenir, poniendo coto a aquéllos y dando vía libre a estos”. Teniendo esto en mente, Galton tenía la esperanza de que pudiesen llevarse a cabo en el futuro trabajos de investigación “dirigidos a hacer una estimación e las posibilidades razonables de una futura acción política que elevase gradualmente el desgraciadamente bajo nivel actual de la raza humana, hasta llegar a un nivel en el que las utopías que sueñan los filántropos puedan convertirse en posibilidades reales”.  [7]

Galton diseño un programa claramente eugenésico en su ensayo de 1873 para el Frazer´s Magazine “Mejora hereditaria”. Concibió el establecimiento de un banco de datos sobre el pedigrí de las personas que permitiese determinar los individuos “más notables desde el punto de vista de su herencia”. Después de un par de generaciones de selección artificial, “el número de familias de sangre verdaderamente fuerte” se levantaría para convertirse “en una potencia”. A medida que se multiplicasen “las personas de buena sangre, los menos dotados comenzarían a decaer en cualquier caso en el que entrasen en competencia con ellos, exactamente de la misma manera que las razas inferiores siempre desaparecen anta las superiores”. Los inferiores serían tratados “con amabilidad” siempre que se ajustasen a su forzoso celibato; sin embargo, si en el futuro empezasen a procrear, “tales personas serían consideradas enemigos del Estado, y habrían así renunciado a cualquier pretensión de trato amable” [8]

Hacia el final de su libro Hereditary Genius, decía:

“Podría llegar un tiempo futuro, en años muy lejanos, en que la población de la tierra se mantenga en unos números adecuados y esté conformada por las razas adecuadas, de la misma manera que las ovejas se crían en una pradera bien ordenada o las plantas en un invernadero; mientras tanto, hagamos lo que podamos para propiciar la multiplicación de las razas más dotadas, de modo que surja una civilización ilustrada y generosa, y no se obstaculice, partiendo de un instinto erróneo de ayudar a los débiles, la llegada de individuos fuertes y sanos”

Notas
[1] p. 81.
[2] Francis Galton, Inquiries into hyuman faculty and its development, J. M. Dent and Sons, Londres, 1907, 1928, p. 17.
[3] Francis Galton, Hereditary Genius: An Inquiry into Its Laws and Consequences, Mac Millan, Londres, 1925, p. 1.
[4] Citado por Wright Gillham, A life of Sir Francis Galton: From African Exploration to the Birth of Eugenics, Oxford University Press, Oxford, 2001, p. 2.
[5] Ibidem, p. 170-171.
[6] Francis Galton, Hereditary Genius: An Inquiry into Its Laws and Consequences, Mac Millan, Londres, 1925, p. 339.
[7] Ibidem, p. xxvii.
[8] Wright Gillham, Ob.Cit., p. 196-197.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Según un nuevo libro, Israel ayudó con armas a la Argentina durante la Guerra de Malvinas

Agradezco la traducción a Santiago Doria ex alumno del Colegio Saint John sede Pilar.

El primer ministro de Israel Menachem Begin aceptó ayudar a Argentina durante la guerra de la Malvinas en 1982 como venganza contra la acción de los Británicos en el “Irgun” durante el mandato Britanico de Palestina, según un nuevo libro.

“Operación Israel: La crítica de argentina durante la dictadura” por Hernan Dobry, explica como Israel secretamente le dio armas y equipamiento a Argentina vía Peru

Según el libro, Begin autorizó el trato diciendo “Si esto va a ser usado para matar a los Ingleses, Kadima (adelante). Dov desde ahí arriba va a estar feliz con la decisión”

Dov Gruner, un amigo cercano de Begin, fue capturado y colgado por los Británicos en Abril de 1947. “Obviamente, todo debe ser hecho perfectamente” Agregó el primer ministro de Israel

El testimonio es provisto por Lotersztain, un hombre de ventas que trabaja para Isrex, una compañía Israelí de defensa en Argentina.

“Lo que hizo Israel estuvo todo dentro de caminos legales, pero fue un apoyo a Argentina durante las Malvinas que solo fue mostrado por pocos países en el mundo, como Libya y Peru” Dobry le dijo a la JTA

El riesgo más grande fue el de suministrar a la Argentina con 23 Mirage IIICs (Construidos en Francia), los cuales fueron camuflados con la bandera Peruana.

Israel aprovisiono a la dictadura Argentina con misiles aire a aire, tanques de combustibles para bombarderos, mascaras de gas y radares de misiles, al igual que camperas “dubonim”, según el libro

“Si los Estados Unidos no hubiese mirado para otro lado, se le hubiese hecho imposible a Israel mandar tanto armamento” Le dijo Dobry a la JTA. “Muchos componentes eran Americanos, y hay una ley que prohibe la venta de cualquier material militar a terceros sin la autorización de la casa blanca”

Gran Bretaña retomo las islas Malvinas en Junio de 1982, menos de tres meses después de que Argentina tratara de recuperar las Islas. Murieron Más de 250 Británicos y 650 Argentinos en la batalla.